Carta al director: 1886-1973: El corto siglo XX chileno

Amigos que escriben, Artículos

Señor director:

Después del rico periodo revolucionario (1810-1830), después de los sombríos cuatro decenios conservadores ( 1831-1871) y de los años de la Guerra del Pacífico, con la elección de Balmaceda en 1886 pareció iniciarse  por fin la entrada de nuestro país en la modernidad. El proyecto de éste fue , como se sabe, interrumpido en 1891 por la reacción cívico-militar conservadora, la guerra civil y el suicidio del Presidente.

Los treinta años que siguieron vieron sucederse en el poder a una media docena de mediocres personalidades cuyo rasgo común no fue a menudo otro que el hecho de haber participado en la insurrección contra nuestro insigne mandatario. Sin embargo, una vez transcurrida esta treintena de años, el interrumpido impulso de la sociedad hacia su modernización se prosiguió con las movilizaciones por una nueva Constitución que se materializó en 1925 e incluso con un audaz pero corto gobierno socialista en el comienzo de los años 30.

Fue a partir de este periodo, por otra parte , que surge el Partido Socialista chileno que se  constituirá en otro instrumento de progreso al lado del sindicalismo que ya había tomado un impulso decisivo con Luis Emilio Recabarren , creador del Partido Demócrata que se convertirá en el Partido Comunista.

La evolución de nuestra sociedad dará un nuevo salto hacia adelante con la Presidencia de Pedro Aguirre Cerda  y el Frente Popular gracias a los cuales la solidificación de la institucionalidad y la  industrialización  conocerán un desarrollo inédito en la historia de nuestro paìs.

Sin embargo, como ha ocurrido a menudo en nuestro devenir,  después de  las reformas y progresos de los gobiernos radicales   el último de éstos, es decir el de Gabriel González Videla  fue marcado por un regreso a la reacción conservadora y a la represión del movimiento social y político , una reacción que su prolongará con las administraciones del General Ibáñez y de  Alessandri Rodríguez , genuino representante del mundo de los negocios.

Por fin nuestro corto siglo XX , conocerá un última etapa entre 1964 y 1973 . Esta fase de avances significativos en el terreno socioeconómico y de participación popular comenzó con el gobierno de Frei Montalva ( chilenización del cobre, sindicalización campesina, comienzo de la reforma agraria) y se prosiguió, profundizándose notablemente , con la Presidencia de Salvador Allende cuyo programa quería volver a poner a nuestro paìs en el camino que lleva a una nación moderna.

De esta manera el putsch de 1973 se tradujo no solo por la interrupción violenta y sangrienta de nuestra evolución modernizadora sino por una regresión inédita que ha llevado a nuestro paìs a los peores años de la época colonial . Una situación que la utilización por Pinochet de títulos nobiliarios propios de ese periodo como el de Capitán General simbolizaba bastante  bien los propósitos del tirano y de su Estado Mayor de civiles y uniformados.

Nuestro siglo XX se terminó pues en 1973 , es decir mucho antes de que finalizara el milenio y nuestro paìs entró a partir de esa fecha en un oscura etapa que se prolonga hasta hoy . Nadie puede predecir cuales serán en definitiva las consecuencias para nuestra sociedad del modelo demencial que se nos ha impuesto, un modelo que atomiza a nuestro pueblo y entrega a la discreción de especuladores y depredadores nuestros paisajes, nuestros recursos y nuestro porvenir.

Obremos , por fin, por  que la profesìa de José Victorino Lastarria  sobre la alternancia en nuestra historia de periodos conservadores y progresistas se cumpla un dìa y que la noche en que Chile ha entrado  desde hace 45 años se termine en un nuevo despertar .

José Cañas C.

P.S. El concepto de Corto siglo XX se inspira del historiador inglés  Eric Hobsbawn (Q.E.P.D) que lo ha utilizado en sus obras sobre la   historia mundial.

Deja un comentario

Reglas del juego: La Guillotina está abierta a todos los pensamientos. El debate, junto con la posibilidad de disentir del otro, conlleva la crítica, el lenguaje directo o agudo, el humor y el uso de todas las figuras literarias que ilustren la expresión de las ideas. Tal libertad, exige, asimismo, que la discusión, aunque álgida y dura, sea respetuosa y atingente a los temas abordados. El llamado es a evitar comentarios ofensivos, discriminatorios o que atenten contra las personas y/o las instituciones. La Guillotina asume que quienes no respeten estos principios básicos corren el riesgo de la réplica y de quedar aislados.