LAS COSAS POR SU ORDEN

La guillotina

La Guillotina

¿Por qué “La Guillotina”?

Porque “La Guillotina” representará aquello que, hoy día, Nadie se ha propuesto impulsar con decisión: un centro de producción de ideas y debate de las mismas hasta agotar y “cortar” -no cabezas- sino que cada tema o materia discutida. Cortará con el filo que le otorga el ejercicio de la libertad “libre” a todos los que participen y colaboren. Lo hará, a su vez, inspirada en los valores del humanismo universal, la justicia y la igualdad que, en su tiempo, movieron a Joseph Ignace Guillotin.

Guillotin fue jesuita, doctor en medicina y profesor de Anatomía en la Facultad de París. Elegido diputado para la Asamblea Constituyente de 1789.  Partidario de abolir la pena de muerte, percibió que no conseguiría los votos para ello. Por eso, impresionado por los bárbaros métodos usados para ejecutarla e imbuido del espíritu igualitario de la Revolución Francesa dedicó parte de su esfuerzo, también, en humanizarla. Nadie recuerda mucho que, antes de la Revolución, se aplicaba el hacha o la espada para ajusticiar a nobles y aristócratas, la horca al pueblo llano, la hoguera a herejes, brujas y hechiceros, y la rueda o el descuartizamiento a los traidores.

Con esa convicción, encomendó a su amigo anatomista, Antoine Louis, Secretario Perpetuo de la Academia de Cirugía, idear, a partir de modelos previos utilizados desde el Siglo XIII en diversas partes de Europa, la nueva “máquina” de ajusticiar. Fue Louis quien diseñó “la guillotina” como una pesada y afilada cuchilla diagonal que cae a gran velocidad entre dos carriles verticales hasta producir una limpia decapitación.

El pueblo francés dudó entre bautizarla la Louisette (o la petite Louison), por el nombre de su rediseñador, o la Guillotine, por derivación del apellido de quien fue mentor de la ley. Al final, fue éste el nombre adoptado, dando paso a Guillotin en la historia y recogiendo el enojo de familiares que llegaron a cambiarse el apellido. Guillotin no murió en ella como equivocadamente lo ha sostenido alguna leyenda urbana: murió en 1814 de un carbunco en el hombro.

El humanismo de Guillotin estuvo adelantado dos siglos: La Guillotina sirvió la aplicación de la pena de muerte en Francia hasta 1981, año que fue abolida. 

Nadie.

Nadie

  • NADIE es editor de La Guillotina. Observa, analiza, opina y abre debate sin censura, a veces con ironía. Nadie enfoca la realidad desde una perspectiva distinta a la uniformidad que el modelo de sociedad neoliberal impone a los medios de comunicación y a la expresión de las ideas. No debe ni le deben, no depende ni tiene amarres. La Guillotina busca ser un centro de pensamiento y discusión y, por ello, su sustento estará en las opiniones sobre los temas que Nadie levanta o el lector sugiere. Busca agotarlos y en lo posible “cortarlos”.