Desigualdad social

El problema central  no es la igualdad sino  el régimen de propiedad

Amigos que escriben, Artículos

Señor director :

Probablemente no existe hoy en día en el mundo un solo Estado que no haya inscrito en su Constitución la igualdad de todas las personas al nacer y , en particular , su igualdad ante la ley. El último caso conocido de un Estado expresamente racista y discriminatorio fue el África del Sur del apartheid.

No cabe duda que el reconocimiento formal de la igualdad de todos puede ser considerado como una conquista para quienes sufrieron y han sufrido a lo largo de la historia humana toda clase de persecuciones y de penas simplemente porque no se les reconocía , ni siquiera legalmente, como semejantes de quienes eran la mayoría o de quienes eran los más poderosos.

Sin embargo esta igualdad formal de los textos constitucionales y de las leyes  aparece como de poco valor cuando las relaciones entre los hombres adquieren una dimensión económica o económico-social.

En efecto ¿ qué igualdad puede existir , por ejemplo, entre los patrones y sus obreros o , dicho genéricamente, entre los primeros que explotan el trabajo de los segundos y éstos que para sobrevivir deben aceptar esa explotación ?

Ninguna Constitución por muy avanzada que sea puede asegurar la efectividad de la igualdad entre unas categorías de población tan diferentes como las señaladas . Éstas están separadas por un abismo que es el de la propiedad de los medios de producción y de cambio y no es por el hecho de que unos y otros votan en las mismas elecciones que este  abismo va a desaparecer.

No se trata pues de la propiedad personal de la vivienda que uno habita o de las herramientas de un artesano que trabaja por cuenta propia o de la parcelita del campesino que labora su tierra. No, la propiedad de la que se trata es la de los bienes de capital , es decir el  resultado del trabajo asalariado del que el capitalista se apodera y que utiliza para seguir acrecentando sus riquezas  por la vía de la explotación del trabajo ajeno.

Ya antes de la elaboración del Manifiesto Comunista(1848) los fundadores del socialismo científico , o comunismo crítico, Marx y Engels, se habían opuesto a ciertos de sus camaradas que deseaban colocar la igualdad como reivindicación principal . El argumento de los primeros fue que el problema central  en toda  sociedad , y en particular  en la capitalista, era el problema de la propiedad de los medios de producción esto es la monopolización de éstos, frutos del trabajo humano, por una clase, la clase   de los capitalistas. Esta apropiación  conlleva una situación de dominación y de poder de estos últimos sobre el conjunto de la sociedad que les es, así,  subordinada cuando ella no es simplemente explotada.

No podrá haber así una verdadera igualdad entre todos los seres humanos si ella  se limita únicamente a su expresión legal, formal. La igualdad efectiva será pues la que se acompañe de la expropiación de los medios de producción  a la clase capitalista y su transformación en propiedad social o colectiva, lo que acarreará por fin la desaparición de todas las clases sociales, es decir la desaparición de la fuente donde se originan todas las desigualdades.

José Cañas C.

La discución se ha cerrado.

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