La mundialización y el recalentamiento como ideología de los dominantes

Amigos que escriben, Artículos

Señor director:

Desde hace por lo menos  dos decenios estamos inmersos en un mundo que el discurso oficial nos presenta como el mejor al que podamos aspirar y que promete ser mejor aún en el futuro. El mundo globalizado estaría así, según sus apologistas, no solo haciendo crecer la riqueza y multiplicando los bienes disponibles; él promovería también una distribución del bienestar entre unas poblaciones y unas capas sociales que hasta aquí habían sido olvidadas .

Sin embargo, después de la crisis del 2008  las economías de los países desarrollados se han puesto a crecer  penosamente  a unas tasas entre 1 y 2 %  y muchos de ellos arrastran unas masas de cesantes que pueden alcanzar el 10% como en Francia e Italia  y hasta más del 20% en España. Sin olvidar el caso patético de Grecia que a pesar de su condición de miembro de la zona europea tiene más de un cuarto de su población económicamente activa sin empleo y otros enormes contingentes de jóvenes profesionales trabajando en el extranjero.

Por otro lado, las economías más exitosas del mundo occidental como la alemana, la norteamericana, la inglesa  son el paraíso de los empleos precarios y de los ingresos también precarios que obligan a multiplicar los trabajos para obtener un ingreso de so-brevida o , simplemente ,a apretarse el cinturón. Otros países de esta zona como Canada, Australia , Nueva Zelandia o los viejos Estados de la Escandinavia , que parecen gozar del bienestar son muy poco significativos demográficamente como para que se les pueda tomar como ejemplo.

Por lo que es de Africa , huyendo la corrupción de sus élites, la desesperanza, el hambre, las enfermedades y las guerras , hombres, mujeres y niños  africanos, arriesgando sus vidas, se desplazan por millones para atravesar desiertos y mares en dirección del espejismo  europeo, esperando que un empleo en ese continente les permitirá salvarse a ellos mismos y salvar a las familias, que esperan su auxilio, en unos países de origen que se encuentran al borde del cataclismo económico y político.

Es verdad que en nuestro subcontinente la realidad está lejos de ser tan catastrófica , si uno cree en las estadísticas oficiales , porque no hay hambre propiamente hablando y las masivas y diversas formas de empleo precario o subempleo permiten mantener a decenas, quizás a centenas, de millones de latinoamericanos con la cabeza fuera del agua. Pero habría que relativizar si se piensa que los países demográficamente más importantes como México ( 120 millones) y Brasil (200 millones ) están, respectivamente, al borde del caos total con la miseria que empuja a la migración, con el narcotráfico y con la corrupción como es el caso del primero, o inmerso en la crisis económica, en los arreglos de cuentas políticos y en la corrupción como es el caso de Brasil, uno de los países  por otra parte donde las desigualdades sociales figuran entre las más graves del planeta.

Quedan pues en este penoso catálogo mundial  los Estados que son mostrados como ejemplos de lo que los capitalistas desean como modelo para el otrora llamado Tercer Mundo, es decir los países asiáticos que aplican las recetas neoliberales y proveen al planeta unas mercancías abaratadas gracias a la sobre explotación de su mano de obra y a la depredación de los recursos naturales propios y ajenos. Todo el mundo reconocerá en esta presentación a la Tailandia, el Vietnam , la Malasia , la Corea del Sur y otros , pero sobre todo ,y por encima de todos, la China , convertida en el gran interlocutor de las multinacionales y de todos los imperios y en particular de aquél, el imperio yanqui, que Mao Tse Tung apodaba en su tiempo el Tigre de Papel.

Así pues la imagen de un mundo globalizado y que promete garantizar a todos los habitantes de la Tierra una primavera duradera , y quizás eterna, es fundamentalmente falsa y ella esta destinada a ganar las mentes de los miles de millones de desarrapados que siguen quedando al borde del camino con la única  esperanza, para muchos de ellos,  de poder  llenar algún día sus vientres.

Pero para que la victoria de la ideología mundialista de corte neoliberal sea completa los dominantes están aprendiendo a utilizar los viejos terrores milenarios presentando la amenaza de un  fin de mundo provocado por el recalentamiento climático .

Ciertamente, el problema no es la realidad irrefutable de los riesgos que corre la humanidad con la evolución del clima , una evolución que por lo demás debe mucho a los modelos productivistas que dominan las economías del mundo para el provecho de las grandes corporaciones  y de sus ricachones. El problema , al contrario, se refiere al uso político que se hace de la cuestión climática y medio ambiental para hacer recaer sobre las poblaciones , y entre ellas las más modestas, el precio que habría que pagar para que la Tierra no siga recalentándose.

Así es que, con fines esencialmente propagandísticos, las cumbres mundiales por el clima se suceden a un ritmo desenfrenado sin que ellas sean acompañadas  de efectos concretos . De esta manera Alemania, y también Polonia, pueden seguir explotando sus centrales a carbón, las más contaminantes que se conozcan, y por lo que es de la primera a adulterar los autos que produce para infringir las normas de contaminación. Los EEUU prosiguen la explotación  a fondo del gas y  del petróleo de chista , grandes productores  de CO2. Francia no solo no renuncia a su medio centenar de centrales nucleares sino que fabrica y exporta otras  nuevas haciendo pesar un riesgo enorme con el entierro de los desechos radioactivos que pueden permanecer activos durante siglos. Los chinos devastan los paisajes naturales en numerosas regiones del mundo haciendo desaparecer por ejemplo el bosque de la sabana forestal del oeste africano para poder fabricar unos muebles de lujo muy apreciados por los nuevos ricos , ex comunistas, del Imperio del Medio; etc ;etc
Y la realidad podría parecer grotesca sino tuviera ribetes dramáticos cuando la prensa internacional da cuenta del denso smog que cubre, casi permanentemente,  las grandes ciudades de China, de India, etc así como las ciudades de nuestro paìs , a causa de la infernal máquina económica que promueve la lógica de la mundialización.

Aparece así que las amenazas que pesan sobre la humanidad por el cambio climático son empleadas por los grandes del mundo para hacer presión, por el miedo, sobre los desheredados que están siendo invitados así a moderar sus exigencias materiales para no dañar un planeta que los afortunados destruyen con sus consumos desmedidos. De esta manera ya en algunas ciudades europeas se restringe la circulación de los autos de los pobres que utilizan el diesel pero se garantizan los desplazamientos de las potentes cilindradas conducidas por los adinerados, cuando éstos decienden de sus aviones privados…
Por poco más no se exige del proletario que sacrifique  el pitillo que se fuma por día para para asegurar un futuro terrestre que para él no será más que sinónimo de explotación y de privaciones, exactamente  como ahora.

José Cañas C.

La discución se ha cerrado.

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