Libertad de expresión

CARTA DE CLARISA HARDY A «EL MOSTRADOR»

Artículos, Sin Anestesia

LA GUILLOTINA CUMPLE HOY, 1° DE SEPTIEMBRE DE 2015, UN AÑO EN LA RED. Y TAMBIÉN CUMPLE CON DAR ESPACIO A LA EXPRESIÓN Y A LA RÉPLICA CUANDO ES NEGADA POR QUIEN NO PUEDE ÉTICAMENTE HACERLO.

El desafío de «La Guillotina…, aceitada por Nadie», ha sido -y sigue siendo- el debate de «las ideas». No sobre «las cosas» o «las personas», porque, simplemente, conduce a ninguna parte que no sea la banalidad o el narcisismo agobiantes, la discriminación, la descalificación o la abierta agresión.

La Guillotina pretende la utilización de un lenguaje directo en la discusión, a fin propiciar la claridad de cada idea o propuesta. Por eso, su invitación ha sido a no caer en el lenguaje críptico que conlleva el riesgo de la densidad oscura o de la superficialidad insípida.

 

Y, asimismo, La Guillotina está plenamente abierta al uso de figuras literarias como la ironía, la metáfora, la paradoja y otras que, en «buena onda», podrán -lejos del sarcasmo o la mala leche- iluminar la expresión de todos los que deseen participar de los temas en debate, mediante su opinión o a través de su lectura.

En el curso de este primer año, La Guillotina, también ha sido crítica del abuso de la libertad de expresión a través de los medios de comunicación social -escritos, digitales y audiovisuales-  porque el ejercicio de tal libertad a través de ellos constituye un privilegio de muy pocos. Pueden, por ejemplo, leer en la sección «Sin anestesia» el artículo «La Guillotina no calla lo que Nadie se atreve a decir».

Y para celebrar este primer cumpleaños, lo haremos siendo consecuentes con nuestra línea, publicando la carta que el periódico digital «El Mostrador» no quiso publicar a Clarisa Hardy, Presidenta de la Fundación Dialoga y ex ministra de la Presidenta Bachelet en su primer mandato.

LOS HECHOS

El jueves 27 de agosto pasado El Mostrador publicó una crónica bajo el título «El Estado Mayor del oficialismo o la estrategia para contrarrestar el vacío de poder”, en la que, oculto tras la figura de un «periodismo interpretativo», desliza que la los partidos de gobierno están diseñando una estrategia con el fin de que éste no “zozobre antes de marzo de 2018”. Todo ello, sin más fundamentos que rumores y evitando citar fuentes.

La crónica, después de una larga especulación sobre pugnas de poder en la Nueva Mayoría, y sin más sustento que sus especulaciones sobre rumores que, obviamente, no tienen autor, anuncia que la Presidenta está bebiendo más de la cuenta, cuestión que también habría sido materia de debate en el oficialismo. En concreto, afirma la crónica en uno de sus párrafos: «No hay parlamentario, dirigente y asesor gubernamental que en los últimos quince días no reconozca que ha escuchado la versión de que la Presidenta está tomando más alcohol de la cuenta y que, en paralelo, está bajo el efecto de varios medicamentos –como analgésicos para una dolencia que tiene en la rodilla por un problema a los meniscos–, antidepresivos y los recetados para su hipertensión. A tal punto se ha esparcido el rumor como reguero de pólvora en estas dos semanas, que varias figuras del oficialismo confiesan en privado que incluso han sondeado en La Moneda, han preguntado y han chequeado si la información que circula sin control tiene sustento».

El Ministro Secretario General de Gobierno no permaneció indiferente ante la crónica de «El Mostrador», expresando: “Hoy día hemos conocido la información de un medio de comunicación, que a mi juicio traspasa los límites de la decencia, que es de una vileza y una bajeza que no habíamos visto, probablemente, hace mucho tiempo en la política chilena”… “Creo que afirmaciones como las que vimos en esa nota, reflejan el más profundo y el peor de los machismos. Yo me pregunto: comentarios, rumores, infamias de esa naturaleza ¿habrían sido posibles si quien dirige los destinos del país hubiese sido un hombre y no una mujer?…»

No resulta indiferente para Nadie una crónica como la referida. Y menos la censura ejercida por «El Mostrador» a la carta que Clarisa Hardy enviara al Director de ese medio digital quien -¡para no creerlo!- negó su publicación. Por eso, La Guillotina la publica íntegramente a continuación.

Celebramos, pues, este primer año de La Guillotina en la red, dando consecuencia al principio de dar cabida a la expresión cuando es negada por quien tiene el deber de estar abierto a la réplica y a los comentarios.

Nadie.

LA CARTA DE CLARISA HARDI AL «EL MOSTRADOR»

Santiago, 27 de agosto 2015

Señor Director de El Mostrador:

Como a usted le consta, he sido asidua lectora del Mostrador desde sus orígenes como diario electrónico y, en varias ocasiones, columnista del mismo. Me han parecido muy respetables las muestras que El Mostrador ha dado de independencia del poder, aún si muchas veces no he compartido algunos de sus contenidos.

Por lo mismo, por respeto al periodismo libre, independiente, de calidad e informativo, le escribo esta carta para manifestarle mi decepción por la vulneración precisamente de todas estas cualidades del buen periodismo, a raíz de un artículo firmado por Marcela Jiménez el día de hoy, 27 de agosto. Me refiero a la nota que ella tituló «El estado mayor del oficialismo o la estrategia para contrarrestar el vacío de poder».

Ninguna carrera seria de periodismo universitario podría reconocer en ese artículo algo parecido al periodismo. Y ningún medio periodístico serio podría permitirse publicar una nota igual.

En la mejor de las tradiciones del periodismo sensacionalista, la autora construye una nota a partir de hechos que involucrarían a partidos y dirigentes en una reunión de la Nueva Mayoría, basada en citas entrecomilladas de anónimos informantes que, como ha quedado claro con el categórico desmentido público de la presidenta del Partido Socialista, Isabel Allende, asistente a dicha reunión, son parte de la fantasía de la autora del artículo o de inventos de terceros a los que ella da credibilidad sin ningún rigor periodístico de fuentes y búsqueda de veracidad.

En medio de una crisis generalizada de credibilidad de las instituciones (que por cierto incluye a los medios de comunicación) y de confiablidad de la política, esta nota va más allá y opta por escarbar en la basura, llena de trascendidos que carecen de fuentes, enlodando de paso, gratuitamente, a una Presidenta de la República. Sin argumentos ni evidencia alguna, pero con muchos adjetivos, se hace cargo de rumores o afirmaciones que, al poner entrecomillados en boca de terceros en las sombras, elude su propia responsabilidad como periodista. Y, por favor, que la señora Jiménez o El Mostrador no vayan a argumentar que se reservan la confidencialidad de las fuentes, porque aquí no hay denuncias o acusaciones de hechos objetivos que deban ser conocidos por la opinión pública, sólo denostación personal, apreciaciones subjetivas y opiniones que nada hacen al cuadro político nacional y en nada contribuyen al análisis de la realidad actual.

La periodista en cuestión, mujer además, se hace cargo de la peor de las tradiciones sexistas que aún perviven en la política chilena y le pone altoparlantes a la maledicencia que, desde hace varios meses, ronda en los medios de derecha, interesados en desacreditar, a través de la imagen de la presidenta Bachelet, las reformas que su programa de gobierno comprometió al país.

Ignoro si esta nota responde a la línea editorial del Mostrador y si además la discute en conjunto con otros editores de medios opositores de derecha, como es el caso de La Segunda que, la semana pasada, intentó algo parecido, asociando -ambos medios- la idea de ausencia de liderazgo presidencial, con inestabilidad emocional y otras fragilidades sicológicas. Y todo ello, escondiendo las discusiones que sí están detrás de estas caricaturas: la sociedad que tenemos y la sociedad que los distintos actores políticos quieren o promueven y por los cuales la ciudadanía debiera pronunciarse.

En el límite de la farandulización de la noticia, su medio electrónico contribuye, no al sano debate político, ni a la exigente tarea de informar y generar opinión fundada y seriamente investigada, sino al linchamiento de imágenes y a la exacerbación de estereotipos que promueven lo contrario de la deliberación ciudadana racional. Una vergüenza que no tiene otra explicación que el interés por vender mucho, a cualquier precio, y no precisamente ideas.

Clarisa Hardy

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    jose luis ramaciotti dice:

    Tal defensa me parece un exceso. De hecho, hace un mes a lo menos circula el rumor, nada más que rumor por cierto, que la Presidenta está teniendo problemas con la bebida. Todos lo hemos escuchado y hablado sobre el mismo a lo menos una decena de veces. Entonces, ¿porqué no puede un periodista dar cuenta de la existencia de ese rumor? ¿más aún en un contexto de desconcierto también bastante generalizado respecto de la conducta de la Presidenta y de su Gobierno? ¿porqué es mujer? ¿porqué es de las «nuestras»? ¿porque es politicamente incorrecto?. No defiendo a la periodista ni a su medio, creo que lo que hago es defender la Libertad de Expresión, a lo menos como yo la entiendo.

Reglas del juego: La Guillotina está abierta a todos los pensamientos. El debate, junto con la posibilidad de disentir del otro, conlleva la crítica, el lenguaje directo o agudo, el humor y el uso de todas las figuras literarias que ilustren la expresión de las ideas. Tal libertad, exige, asimismo, que la discusión, aunque álgida y dura, sea respetuosa y atingente a los temas abordados. El llamado es a evitar comentarios ofensivos, discriminatorios o que atenten contra las personas y/o las instituciones. La Guillotina asume que quienes no respeten estos principios básicos corren el riesgo de la réplica y de quedar aislados.