HASTA QUE LA DIGNIDAD SE HAGA COSTUMBRE

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Su origen en Mexico. Hoy es el grito de las calles, plazas y muros de Chile…..

Un martes de febrero de 2017, por primera vez, el Gobierno mexicano pidió una disculpa oficial a tres mujeres hñähñú (comunidad indígena de la zona central de México) por acusarlas y encarcelarlas de un secuestro que nunca cometieron.

El evento sucede 11 años después del caso, el cual se ha convertido en uno de los más conocidos y emblemáticos de violación a los Derechos Humanos en México en la última década.

Durante el evento, Jacinta Francisco Marcial, una de la víctimas, residente Queretaro, y su hija Estela Hernández, dieron dos emotivos discursos sobre el tormento que vivieron durante tres años, una de ellas dentro de la prisión y la otra en un laberinto legal y jurídico. Aquí te compartimos sus frases más memorables.

Jacinta, la madre:

Yo estuve en la cárcel porque no sabía defenderme».

«Me acusaron de secuestro, pero los secuestradores eran ellos porque me llevaban a un lugar que yo no conocía».

«Lloraba en ese momento, decía ¿qué hice para estar en este lugar? Creí que estaba en el infierno».

«Estaré contenta cuando se acabe la injusticia. Estaré contenta cuando nos respeten como  indígenas. Mientras, no estoy contenta».

Estela Hernández, la hija:

«Hoy nos chingamos al Estado».

«El miedo no puede estar por encima de la vida».

“Ser mujer pobre e indígena no es motivo de vergüenza».

«Hoy se sabe que en la cárcel no necesariamente están los delincuentes. Están los pobres que no tienen dinero, los indefensos de conocimiento que los poderosos someten a su voluntad».

«Preguntarán si es suficiente la disculpa pública y la aclaración de inocencia de Jacinta. Jamás lo será».

«No basta la reparación de daños para superar el dolor, la tristeza, la preocupación y las lágrimas ocasionados a la familia».

«A los que solo piensan en el dinero como reparación del daño, no se preocupen, no nacemos con él, ni moriremos con él. Nuestra riqueza no se basa en el dinero».

«Este caso cambió nuestras vidas para ver que las víctimas nos necesitamos, que lo que al otro le afecta, tarde o temprano me afectará a mí».

«En pie de lucha por nuestra patria, por la vida y por la humanidad. Hasta que la dignidad se haga costumbre».

Firma: Aporte a La Guillotina

La discución se ha cerrado.

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