Humanizar Chile

HUMANIZAR A CHILE, ¿QUÉ HACER? NECESIDAD DE INTENTAR UNA RESPUESTA, CONCLUSIÓN, HUMANIZAR CHILE

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Humanizar a Chile…

…Porque, definitivamente, LAS PERSONAS SON MAS IMPORTANTES QUE LOS RESULTADOS…  Y, porque la política y la economía están al servicio de los hombres, de sus valores y de su vida.

¿Qué significa valorar a las personas por sobre los resultados?…

Significa asumir un mundo que, por un lado,  es cada vez “más grande” por el acceso que tenemos a él, ya sea por las comunicaciones o por las posibilidades de desplazarse rápidamente de un punto a otro del planeta, y asumir un mundo que, por el otro lado,  es cada vez “más chico”, porque tenemos que “repartirnoslo” entre más y más personas. Significa comprender que “la globalización de la economía” conlleva “la indispensable globalización en la distribución o redistribución de la riqueza” que la primera genera. Significa que la libertad que todos debemos tener para acceder a ciertos derechos básicos como la salud, la educación, la alimentación, la vivienda, la cultura, la recreación del cuerpo y del espíritu no quede, solamente, limitada a la cantidad de dinero que las personas puedan tener para pagar por ellos. Significa un esfuerzo personal y colectivo por ir despojando el exceso de individualismo que, junto con sus derivados, caracteriza al modelo político, económico, social y cultural que impera y, a su vez, por ir dotando a éste de valores tan intrínsecos a la naturaleza humana como son la solidaridad, el amor y el sentido de justicia,  cuyas carencias en el diario vivir deja vacíos hasta los espíritus de aquellos que aparentan estar llenos de satisfacción por los éxitos materiales obtenidos.

Suena sencillo decir o recitar todo esto cómo lo que “hay” que hacer. Casi una «perogrullada». Sin embargo, muchos actores políticos, dirigentes sociales y agentes económicos no parecen tenerlo tan claro a juzgar por sus actuaciones, o, al menos, por lo que, desde afuera, es posible observar.  ¡Ojo!, no por sus intenciones, ni por su discurso.

Es, sin duda, tarea primordial de quienes gobiernan y de quienes lideran empresas, comunidades y grupos poner en acción el discurso. Pero, también,  es tarea primordial de todos contagiarnos con él y asumir el esfuerzo personal que nos exige la humanización de nuestra vida en sociedad.

No se trata, pues, de exigir a quienes tienen la responsabilidad de ser conductores que “nos humanicen la vida” y que nos solucionen los problemas. A ellos, solamente, debemos exigirles que generen los espacios suficientes para que podamos redescubrir y despertar esa condición humana que nos hace seres sociales, con valores, con sentimientos y con capacidad de hacer esfuerzos, tanto individuales como comunes, para lograr nuestras propias satisfacciones materiales y espirituales,  sin necesidad que tengamos que pedir que nos den “todas las cosas hechas”.

Humanizar a Chile, en definitiva, es humanizar la vida y humanizar nuestra vida es crear condiciones de igualdad en las oportunidades, es respetar a los demás, es sentirse integrante, partícipe y conviviente de cada una de las comunidades de las que se forma parte, es preocuparnos por los más desvalidos, es perder el temor a expresar los sentimientos,  es escuchar y aprender a escuchar, es reencantar la vida con los sueños y los ideales que le dan sentido más allá del materialismo que la acosa con los “virus” de nuestros tiempos.

La discución se ha cerrado.

Reglas del juego: La Guillotina está abierta a todos los pensamientos. El debate, junto con la posibilidad de disentir del otro, conlleva la crítica, el lenguaje directo o agudo, el humor y el uso de todas las figuras literarias que ilustren la expresión de las ideas. Tal libertad, exige, asimismo, que la discusión, aunque álgida y dura, sea respetuosa y atingente a los temas abordados. El llamado es a evitar comentarios ofensivos, discriminatorios o que atenten contra las personas y/o las instituciones. La Guillotina asume que quienes no respeten estos principios básicos corren el riesgo de la réplica y de quedar aislados.