Seguridad social: Fondo solidario de pensiones

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SEGURIDAD SOCIAL Y RÉGIMEN DE PENSIONES

La seguridad social por ser “social” debe ser solidaria. No puede ser “individual”. Y la inversión del ahorro previsional de la gente debe llegar a la gente. Son los «dueños de la plata». Nadie ha observado que su postergación hasta que cumplan la edad de jubilar es un abuso que sólo beneficia a voraces grupos económicos que, a partir de la creación de las AFP, comenzaron a lucrar con tal ahorro.

Un sistema de pensiones, cuyo monto depende de la rentabilidad de una cuenta de capitalización individual y de la expectativa de vida a largo plazo nunca será de “seguridad social” ni solidario. Siempre será de “seguridad individual”.Y en la realidad chilena sólo otorgará pensiones más altas –ni siquiera las esperadas- a la minoría de mayores ingresos.

Luego, una reforma al sistema de AFP no es una “reforma a la previsional social”. Eso es una mentira.

Una reforma previsional, cuyo fin es “pensiones dignas y decentes para todos” obliga a asumir definiciones que son primero políticas y después técnicas. La opción primera, entonces, no puede ser otra que la creación de un Instituto que administre un Fondo Solidario de Pensiones.

Y la propuesta para que sea completa también exige incluir otro elemento esencial: que la inversión del ahorro previsional de la gente llegue a la gente. Recordemos que el régimen previsional vigente en la democracia chilena anterior al golpe, “la plata fresca” de las cotizaciones la recaudaba el Estado. La gastaba en educación gratuita, salud gratuita y otras inversiones sociales. Y asumía, como hasta ahora el  hoy ISP, el pago de las jubilaciones de los regímenes que heredó. Esta mención histórica sólo busca destacar que esa plata se gastaba esencialmente en  necesidades sociales. Y que con las AFP no es así. No existe “inversión directa” hacia la gente. Sólo en instrumentos financieros y cada vez más en el extranjero.

Nadie se atreve a sostener, sin anestesia, que el “cambio de destino” de los dineros ha sido causa de la gran brecha abierta en la distribución del ingreso, del empobrecimiento de grandes sectores de la clase media y del deterioro de la calidad de vida de muchísimas personas. Por eso, una reforma previsional debe considerar la inversión de una proporción creciente del ahorro previsional en instrumentos orientados a cubrir necesidades nada menos que de los dueños de esa plata.

El seguro social no es una mera operación financiera que posterga los frutos de la inversión del ahorro de los cotizantes, desde su primera imposición hasta el día de su jubilación, en beneficio de voraces grupos económicos que se enriquecen y lucran durante todo ese tiempo con tal ahorro.

Una reforma a la previsión social no puede sostenerse, entonces, sólo en el denominado pilar solidario, sin negar la trascendencia que éste ha tenido. Pasa también por la creación mediante una ley de un “Instituto» que administre un Fondo Solidario de Pensiones con las siguientes características que Nadie derechamente ha propuesto:

–        Cotizarán en el Fondo Solidario de Pensiones los dependientes o independientes que opten por él, al inicio de su vida   laboral y los que elijan cambiarse desde el sistema de AFP.

–      Lo harán como a las AFP: 10% del ingreso imponible con igual tope. Obligatorio para dependientes e independientes que emiten boletas de servicios.

–      La inversión de una proporción del Fondo Solidario de Pensiones se efectuará en instrumentos dirigidos a cubrir necesidades de los imponentes: créditos para la adquisición de viviendas definitivas por esa gran clase media con un ingreso familiar mensual sobre 400 mil pesos; préstamos para una segunda casa destinada a descanso o renta; préstamos para el emprendimiento o desarrollo de pequeñas empresas, etc.

–      Los créditos se otorgarán a largo y muy largo plazo con intereses recargos, garantías y comisiones de mercado. Se operarán a través del sistema financiero formal. El Banco del Estado tendrá obligación de operarlo.

–      El Estado en la medida que garantice las pensiones que correspondan a los cotizantes, podrá obtener dineros del Fondo Solidario de Pensiones para destinarlos a inversión social.

–      Los dineros que no se destinen a esos créditos ni a inversión social del Estado, se colocarán en los instrumentos que lo hacen las AFP, con preferencia a los nacionales por sobre los extranjeros.

–      Para optar a los créditos se deberá estar cotizando en el Fondo Solidario de Pensiones. La cotización se recaudará con el dividendo mensual del crédito y si hay más de uno en el de mayor plazo. Si no lo hay, la descontará el empleador y la enterará diez días después de recaudarla.

–      El Instituto Administrador del Fondo Solidario de Pensiones se financiará con no más del 1% del ingreso imponible de los afiliados.

–      Las cotizaciones más los intereses obtenidos con las inversiones, más excedentes que el Instituto Administrador pueda obtener del referido 1%, constituirán el Fondo Solidario de Pensiones, sin perjuicio de la garantía del Estado al monto proporcional o equivalente de las pensiones por los dineros de dicho Fondo que aquél obtenga y destine a inversión social.

–      El Fondo Solidario de Pensiones pagará las pensiones de vejez a los 65  y 60 años, según sean hombres o mujeres; las de invalidez y sobrevivencia cuando proceda.

–      La pensión de vejez se fijará en función de los años de cotización y de un porcentaje del promedio de los últimos 60 ingresos imponibles.

–      El Instituto Administrador del Fondo garantizará la pensión mínima en lo que la de vejez no alcance el monto de la primera, sin perjuicio de la garantía del Estado en la proporción que le corresponda por los dineros que obtenga del Fondo.

–      La pensión de invalidez será superior al 60% del último ingreso imponible. La de sobrevivencia un porcentaje de la del pensionado.

–      Se contemplará un plazo para que por una sola vez los cotizantes de las AFP se cambien al Instituto Administrador del Fondo Solidario de Pensiones  traspasando sus ahorros previsionales a éste.

–      La garantía estatal operará en todo caso, cuando el Instituto Administrador no pudiere financiar la pensión mínima.

A las AFP una reforma no debe tocarlas más allá de los ajustes “técnicos” que corrijan sus excesos como, por ejemplo, trasparentar la cotización del seguro de invalidez mediante propuestas públicas que impidan su manejo directo a través de las aseguradoras relacionadas con las AFP o sus dueños.

Así habrá la opción a dos sistemas: uno de seguridad individual y otro de seguridad social.

Nadie

La discución se ha cerrado.

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